Injerto de tejido conectivo mediante técnica de Langer: claves para resultados predecibles

Desde hace años se estudian diferentes maneras de cubrir las recesiones y aumentar encía queratinizada alrededor de dientes e implantes, pero se nos plantean diferentes preguntas: ¿Qué tipo de tejido es el que necesitamos para cubrir una recesión? ¿Qué zona donante necesitamos? ¿Cuándo podemos utilizar los sustitutos dérmicos? ¿Es necesario mejorar la calidad de encía adherida con técnicas quirúrgicas?

Debido al aumento de la demanda por parte de los pacientes que quieren mejorar su estética o disminuir la hipersensibilidad, cada vez hay más estudios que nos ayudan a preveer los resultados estéticos que obtendremos tras hacer un trasplante de tejido en una zona con ausencia parcial o total del mismo.

El término de cirugía mucogingival fue introducido en 1957 por Friedman, definiendo así los procedimientos des- tinados a corregir problemas de encía insertada (1), pero fue en 1992 cuando se introdujo el término de cirugía periodontal plástica, que englobaba aquellas técnicas destinadas a solucionar problemas relacionados con la encía, mucosa y hueso alveolar (2).

Figura 1

TRATAMIENTO DE RECESIONES GINGIVALES

Hasta la fecha, han sido publicados numerosos artículos con el objetivo de comparar diferentes técnicas de cirugía plástica periodontal para cubrimiento radicular.

Se han realizado revisiones sistemáticas, comparando técnicas como injerto de encía libre (IGL), regeneración ti- sular guiada (RTG), colgajo avanzado coronalmente (CRC) e injerto de tejido conectivo (ITC). Las conclusiones siem- pre han demostrado que los resultados que se obtienen con las técnicas bilaminares son mejores, aunque todas

las demás puedan llegar a cubrir, en menor medida, las recesiones (3,4) y los injertos de encía libre en zonas con ausencia o poca encía queratinizada que previenen una continua migración apical (5).

Comparando colgajos posicionados coronalmente (CRC), con o sin ITC, en pacientes con recesiones de 3 mm, también se ha concluido que con ambas técnicas pueden llegar a cubrir las recesiones, pero el hecho de aumentar ITC nos proporciona un cubrimiento radicular mayor a los seis meses, después de realizadas las in- tervenciones y un aumento del grosor de encía querati- nizada mayor (6-8). Estos resultados son muy parecidos a los obtenidos en estudios multicéntricos, donde el in- jerto de tejido subepitelial aseguraba mejores resultados que el uso de derivados de la matriz del esmalte en CRC (9). También se han realizado comparaciones entre ITC y matriz acelular dérmica (MAD) a corto y largo plazo. Los resultados obtenidos demostraron que a corto plazo, en- tre 12 y 13 semanas, el cubrimiento radicular obtenido es muy parecido, en ambos casos alrededor de un 90%, pero, transcurridas 48-49 semanas, las recesiones trata- das con MAD se retraen un 30% (10).

ITC 1ITC 4-8

ZONAS DONANTES PARA ITC

Actualmente, la mucosa masticatoria del paladar (fibro- mucosa palatina) es la más usada como zona donante para injerto de tejido conectivo. También la zona retrotuberositaria, por su calidad de encía, es óptima para realizar el autoinjerto.

Se han descrito en la literatura diversos sustitutos dérmicos para disminuir la morbilidad del procedimiento quirúrgico con resultados satisfactorios (11,12), aunque se necesitan más estudios clínicos y experimentales.

Una de las principales complicaciones que encontra- mos en los autoinjertos obtenidos de la fibromucosa pa- latina es el riesgo a dañar la arteria palatina mayor. Las variaciones que se producen en el tamaño y la forma del paladar, no sólo afectan las dimensiones del injerto, sino también la localización de la arteria palatina. Los diferentes tipos de bóvedas palatinas según su altura, longitud, promedio y profundidad, nos van a indicar la localización de la arteria palatina: cuando la bóveda palatina es profunda, la arteria palatina está localizada a unos 17 mm de la LAC del segundo molar; cuando la bóveda es media, a unos 12 mm; y cuando es plana, a unos 7 mm (13) (figura 1).

CLASIFICACIÓN DE LAS RECESIONES

La recesión gingival es definida por la Academia America- na de Periodoncia como la ubicación del margen gingival apical a la unión amelocementaria (LAC) (2). Algunos la denominan recesión periodontal por considerar que tam- bién existe una pérdida del hueso alveolar y del cemen- to radicular (14).

Las recesiones están clasificadas en 4 tipos según relación de la recesión con la línea mucogingival (LMG), la altura de la papila y la pérdida ósea interproximal. Miller usó esa clasificación para establecer el pronóstico de su cubrimiento (15).

  • Clase I: la recesión de tejido marginal no se extiende más allá de la LMG. No hay pérdida de hueso ni tejido blando interdentario. Se puede conseguir el cubrimiento completo de la recesión de manera predecible.
  • Clase II: recesión del tejido marginal que se extiende hasta la LMG o la sobrepasa. No hay pérdida de hueso ni tejido blando interdentario. Se puede conseguir el cu- brimiento completo de la recesión de manera predecible.
  • Clase III: recesión del tejido marginal que se extiende has- ta la LMG o más allá. La pérdida de hueso o tejido blando interdentario es apical al LAC, pero coronal a la extensión apical de la recesión de tejido marginal o existe malposición dentaria. Sólo podremos alcanzar un cubrimiento parcial de la recesión.
  • Clase IV: recesión de tejido marginal que se extiende más allá de la LMG. La pérdida de hueso interdentario se extiende a un nivel apical a la extensión de la recesión del tejido marginal. Puede existir malposición dentaria. No se puede esperar un cubrimiento de la superficie radicular de manera predecible.

CAUSAS DE LAS RECESIONES

Muchos factores han sido propuestos como predisponen- tes del movimiento migratorio del tejido, provocando así la formación de recesiones (16,17). Debemos diferenciar en- tre factores predisponentes y factores desencadenantes:

– Inflamación inducida por placa.
– Cepillado traumático.
– Ortodoncia.
– Malposición dental.
– Tratamientos restauradores.
– Oclusión.

HISTOLOGÍA DE CICATRIZACIÓN Y VASCULARIZACIÓN DEL INJERTO DE TEJIDO CONECTIVO

El éxito del injerto depende de la supervivencia del mismo. Se ha sugerido que los estímulos generados en el tejido conectivo son los que confieren el carácter de la mucosa (18). Al principio, el injerto se mantiene por una difusión de fluido del lecho receptor, encía adyacente y mucosa al- veolar. El fluido es un trasudado de vasos del huésped y es el que alimenta al injerto de nutrientes e hidratación, que será esencial para la supervivencia inicial de los teji- dos trasplantados. El primer día, el injerto se vuelve ede- matoso, desorganizado y se ven rupturas de algunos de sus elementos, pero como cualquier proceso de cicatriza- ción, el edema se resuelve y el tejido conectivo degenera- do es reemplazado por nuevo tejido de granulación (19).

La revascularización del injerto comienza sobre el se- gundo o tercer día, los capilares del lecho receptor proli- feran dentro del injerto, formando una nueva red de co- municación con nuevos capilares y anastomosis de vasos preexistentes. Algunos de los vasos que existían en el in- jerto degeneran y son sustituidos por unos nuevos, algu- nos participan en la nueva circulación. La sección central del injerto es la última en vascularizarse, y ésta es comple- tada en el décimo día (20,21).

Un estudio realizado en animales determina que la vas- cularización proviene de plexo periodontal, plexo suprape- riostal y del colgajo que cubre el injerto. Por otro lado, la adhesión del injerto a la superficie de la raíz está mediada por invaginación epitelial y la adhesión del tejido conecti- vo, y existe un pequeño potencial de formación de cemen- to y hueso (22).

TÉCNICA DE LANGER PARA CUBRIMIENTO RADICULAR

En 1985, Langer y Langer (23) describieron una técnica para cubrimiento radicular usando injerto de tejido conectivo subepitelial.

Las indicaciones que se describieron en este artículo fueron:
1.Exposición radicular múltiple.
2. Múltiples exposiciones radiculares en combinación con mínima encía adherida.
3.Zona donante inadecuada para colgajo de deslizamiento horizontal.
4.Recesión gingival amplia aislada.
5.Recesión adyacente a una zona edéntula que también requiere de aumento de cresta.

El éxito de estos injertos se atribuye al doble suministro de sangre (técnica bilaminar) que provenía de la capa subyacente donde se asentaba el injerto (periostio), en la zona receptora y también de la capa suprayacente (colgajo). Los resultados de este estudio concluyeron una media de 2 a 6 mm de cubrimiento radicular en 56 casos, a lo largo de 4 años, en dientes que presentaron característi- cas como una mínima profundidad de bolsa y no recurren- cia de recesiones. Por otro lado, la zona donante es una herida cerrada por lo que produce menos posoperatorio.

A continuación presentamos la descripción técnica de un caso realizado mediante técnica de Langer:

Paciente mujer de 46 años de edad, que acude a consulta por recesión localizada en diente 1.3. Tras exploración visual, descartamos la presencia de periodontitis activa al no presentar ni bolsas periodontales ni sangrado, y diagnosticamos recesión aislada de 3 mm. Aunque evidencia una ligera pérdida de tejido blando interproximal mesial, no afectará a las correctas relaciones vasculares del injerto (figuras 2 y 3).

Varias características importantes a la hora de realizar un ITC determinarán la predictibilidad del mismo (figura 3a):

Lo primero que debemos obtener es la pérdida de inserción del diente. Para ello, nos serviremos de la suma de recesión más sondaje de la bolsa periodontal, esto nos determinará un parámetro muy importante en la zona crítica de la zona radicular sin periostio, que es la relación entre zona vascular (ZV) y zona avascular (ZA). Una vez determinado esto, deberemos tener en cuenta que la supervivencia del ITC depende de la relación positiva en- tre ZV/ZA. La ZV la deberemos conseguir siempre en in- terproximal coronal (ZVIC), en interproximal lateral (ZVIL) e inferior apical (ZVIA).

Mediante técnica infiltrativa en fondo de vestíbulo, y a 3 mm del margen gingival en palatino, anestesiamos la zona. Con microbisturí, vamos a realizar las incisiones que de- limitarán nuestro colgajo a espesor parcial. Realizaremos tres tipos de incisiones diferenciadas: horizontal, vertical e intrasulcular, que describimos a continuación. Realiza- mos una incisión horizontal ligeramente coronal al nivel del LAC en zonas interproximal mesial y distal del diente 1.3, sin llegar a contactar a los dientes adyacentes, con una longitud media de 2 mm. Seguidamente, dos incisio- nes verticales liberadoras en mitad de la papila distal de 1.3 y mesial de 1.3, sobrepasando la LMG, que permita la movilidad del colgajo en posición coronal una vez colo- cado el ITC. Posteriormente, con incisiones intrasulcula- res en el área de la recesión gingival, conectamos las in-cisiones verticales y horizontales (figura 4). Con la ayuda de unas pinzas y el microbisturí, comen- zamos a realizar el espesor parcial, para la técnica bilami- nar. Colocamos la hoja de bisturí orientada hacia apical y paralela al diente. Debemos tener cuidado de no perforar el colgajo hacia vestibular, ya que no sólo podemos com- prometer la vascularización del ITC, sino también generar una necrosis del colgajo. De manera muy precisa, vamos realizando corte al periostio hasta que sobrepasemos la LMG, que le dé movilidad al colgajo (figura 5). El periostio debe de estar cubriendo el hueso para que el ITC tenga el doble de vascularización (figura 6). Acondicionamos la superficie radicular de manera mecánica y química. En nuestro protocolo utilizamos el desbridamiento mecánico, mediante curetas manuales, sónicas y fresas diamantadas de terminación (amarillas) (figura 7), combinado con un acondicionamiento químico con ED- TA (figura 8), aunque existe controversia en la literatura sobre el uso de acondicionadores en las técnicas de RTG y cirugía mucogingival para mejorar la inserción periodontal. A continuación retiramos el EDTA y lavamos profusa- mente mediante suero salino.

Una vez tenemos la zona receptora preparada, proce- demos a recoger el injerto en la zona donante de la fibro- mucosa palatina. Realizamos una primera incisión parale- la al margen gingival de los dientes, aproximadamente a 3 mm de éste. Una vez realizada esta primera incisión ho- rizontal, podemos, o no, realizar dos incisiones verticales que faciliten la retirada del ITC (figura 9 y 10).

Con el microbisturí diseñamos un espesor parcial, que deje el tejido conectivo que deseamos retirar en contacto con el hueso, el grosor del mismo debe de ser aproxima- damente de 1,5 mm. Mediante un espesor total o parcial, dependiendo del grosor palatino y las necesidades de gro- sor del injerto en relación a la técnica, separamos el ITC de su zona donante. Una vez preparado el ITC y corregido su espesor, así como su tamaño mesio distal, lo adaptamos en la zona receptora (figura 11), suturándolo al sustrato perióstico apical, lateral y coronalmente con sutura reabsorbible de 5/0, en aquellas zonas que los puntos que- den internos, y con monofilamento 5/0, en donde el pun- to quede externo. Este paso es de vital importancia para impedir los micromovimientos. Su posición ideal debe ser sobrecorrigiendo ligeramente coronal el LAC (figura 12).

Mediante ligeros cortes paralelos, diseccionamos fi- bras periósticas del colgajo que permitan su reposiciona- miento coronal sin tensión para cubrir el ITC y aportarle el doble suministro vascular (figura 13).

Reposicionamos coronalmente el colgajo, sumergiendo todo el injerto de tejido conectivo que hemos realizado, la técnica de Langer, originalmente descrita solo con- templaba el cubrimiento parcial. En este caso optamos por el cubrimiento completo por ser una recesión ancha y tener remante de tejido queratinizado coronal a la LMG.

La sutura es polipropileno de 5/0 que la mantendre- mos 21 días (figura 14).

La fibromucosa palatina se sutura con reabsorbible en técnica de punto simple, e indicamos a la paciente las me- didas postoperatoria que debe seguir (figura 15).

48 horas después de realizar el ITC, muestra éste aspecto, la paciente no ha sufrido ninguna complicación postoperatoria inmediata, como podría ser hemorragia palatina, dehiscencia de la sutura, etc. (figura 16). La zona de la fibromucosa palatina reepiteliza rápidamente al aproximarse completamente los márgenes de la herida (figura 17).

A los 7 días de la intervención quirúrgica, apreciamos la sobrecorrección en sentido coronal de los tejidos blan- dos (figura 18).

15 días después de realizar la técnica podemos apre- ciar un postoperatorio sin ningún tipo de incidencias, tan- to en la zona receptora como en la donante (figuras 19 y 20).

21 días después de la intervención retiramos la sutura (figura 21).

Aspecto al mes de la intervención (figura 22). Aspecto a los tres meses de la intervención (figura 23 y 24).

Aspecto al año de la intervención (figura 25 y 26). Se evidencia una cobertura radicular completa sin ningún ti- po de cicatriz o queloide. Para ello es clave la correcta elección de la técnica, así como un minucioso manejo de los tejidos blandos y sutura.

ITC 9-16

CONCLUSIONES

1.El cubrimiento radicular mediante técnica bilaminar es la técnica de elección para el tratamiento de recesiones dentales.

2.La técnica de injerto de tejido conectivo es altamente sensible a la adecuada técnica quirúrgica.

3. Las recesiones tipo 1 y 2 de Miller son de alta predictibilidad quirúrgica, pero no están exentas de fracasos.

4.El gold estándar, como material de injerto, sigue siendo el tejido conectivo obtenido de la fibromucosa palatina, aunque se están obteniendo buenos resultados con sustitutos dérmicos.•

ITC 23-26

Bibliografía:
Murillo, Antonio, y cols. (2014). Injerto de tejido conectivo mediante técnica de Langer: claves para resultados predecibles. Gaceta Dental Vol. 256. Págs. 214 – 223.

 

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Estudiante de la Lic. en Cirujano Dentista en la Universidad de Guadalajara, Emprendedor, Apasionado por la Odontología, Conocedor de temas en Motivación, Creatividad, Comunicación, Marketing y Liderazgo.

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