Fracaso de la anestesia local en odontología

El fracaso del anestésico local (AL) puede empezar a intuirse cuando no se notan los efectos esperados una vez transcurrido un margen de tiempo que oscila entre  los dos minutos en las técnicas infiltrativas y los cinco en los bloqueos tronculares.

Según los estudios de Berini y Gay, los primeros síntomas tras una correcta técnica anestésica han de constatarse en los primeros 5 minutos. A los 15, el efecto ya ha de ser máximo.

Todos los dentistas a lo largo de su carrera experimentan fracasos anestésicos, lo cual demuestra que la técnica en ciertas ocasiones no es exitosa.

anestesia odontologia

El éxito de la anestesia es variable dependiendo del autor consultado. La mayoría coinciden en cifrar en torno a un 10-20% el fracaso de la anestesia local, principalmente tras una técnica troncular del nervio dentario inferior y aproximadamente un 7-10% para las técnicas infiltrativas

Tras una situación de fracaso anestésico la mayoría de los profesionales vuelven a repetir la técnica original sin embargo, esto en muchas ocasiones no va a solucionar el problema. Por tanto el método más coherente ante tal situación es analizar cuál es la razón por la cual se ha producido.

Numerosos factores contribuyen a este fracaso, clasificables según el operador (elección de la técnica) o el paciente (anatómicos, patológicos y psicológicos).

FACTORES QUE DEPENDEN DEL OPERADOR:

Elección del anestésico.

Debemos seleccionar correctamente el anestésico local que vamos a emplear en función del tratamiento odontológico a practicar y de las condiciones sistémicas del paciente. En cirugía bucal empleamos anestésicos locales tipo amida, con cierta predilección por aquellos con una vida media plasmática más elevada como la articaína o bupivacaína.
Buscando una mayor efectividad del fármaco, en nuestra especialidad el Anestésico Local lleva asociado un vasoconstrictor, salvo en determinadas situaciones patológicas; con  ello se pretende alcanzar una anestesia más profunda, adecuada hemostasia del  área a tratar y reducir la toxicidad del Anestésico Local al retrasar la velocidad de absorción en el flujo sanguíneo.

Técnica incorrecta.
Nos referimos al hecho de depositar la anestesia en un lugar equivocado, principalmente en el bloqueo mandibular. Esto sin duda es debido en cierto modo al desconocimiento de la anatomía de la región. En la anestesia del nervio alveolo dentario inferior, se debe depositar suficiente anestesia lo más cerca posible de la espina de Spix o mejor algo por encima y detrás de ella.

Cuando la inyección es baja se produce una anestesia lingual con una inadecuada anestesia de los dientes y estructuras óseas. Cuando es muy profunda, se puede alcanzar la celda parotídea, viéndose afectado el nervio aurículotemporal y por tanto apareciendo una anestesia y parálisis temporal del nervio facial hasta la
reabsorción del mismo.

Si se deposita mesialmente, entonces se va a ver afectado el músculo pterigoideo, apareciendo trismo y una falta de adecuada anestesia. Si la inyección es demasiado superficial, no se alcanza el agujero mandibular, quedando depositada la solución anestésica a nivel de la fosa pterigomandibular.
También puede ocurrir que la aguja esté demasiado alta, llegando a contactar con el cuello del cóndilo o alojarse en la escotadura sigmoidea, no anestesiándose correctamente la zona deseada.

La mejor forma de practicar un correcto bloqueo del nervio dentario inferior es aquella en la que el dedo índice o pulgar (dependiendo si es el lado derecho o izquierdo) del operador se introduce dentro de la boca del paciente y palpa las referencias anatómicas que ayudan a la localización del punto de punción.

Localizar este punto no es tarea fácil sobre todo para los menos expertos, y más si tenemos en cuenta la variación anatómica que se produce con los años. Malamed recomienda tomar como referencia el relieve del ligamento pterigomandibular y la  palpación de la cresta oblicua externa, y trazar una paralela aproximadamente unos
6 ó 10 mm por encima del plano oclusal de los molares.La aguja es insertada a una profundidad de 20 a 25 mm, esperando de 3 a 5  minutos tras el bloqueo antes de iniciar el procedimiento.

A pesar de estas consideraciones el fracaso a veces es inevitable y una radiografía panorámica puede ayudar a localizar el agujero mandibular. Así pueden evitarse las repetidas inyecciones en la misma zona que dan lugar a dolor postoperatorio y a trismus. A veces, técnicas complementarias al bloqueo tradicional pueden ser de
utilidad incluyéndose tanto técnicas intraorales como extraorales.

Bilbiografía:
Herrera D, Torres D, Gutiérrez JL. (2008). Fracaso de la anestesia local en odontología . Sociedad Española de Cirugía Bucal. (Consultado el 19 de marzo de 2014) [Disponible en: http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/cirugiamaxilo/anestesia.pdf]

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Estudiante de la Lic. en Cirujano Dentista en la Universidad de Guadalajara, Emprendedor, Apasionado por la Odontología, Conocedor de temas en Motivación, Creatividad, Comunicación, Marketing y Liderazgo.

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